El puente no fue un paso más: la Aduana de Salto, en el lado uruguayo, detuvo un cargamento de anabólicos valuado en más de un millón de pesos uruguayos. El procedimiento ocurrió el domingo 18 de octubre, en el Área de Control Integrado del Puente Internacional Salto Grande. La mercadería no tenía documentación legal de origen ni las autorizaciones del Ministerio de Salud Pública exigidas para su importación y consumo.
Fue de noche, cuando un Chevrolet Celta intentaba ingresar al territorio uruguayo. Los inspectores aduaneros advirtieron irregularidades en la estructura del rodado y decidieron profundizar la inspección. Ahí apareció el escondite: compartimentos internos en ambos laterales traseros de la carrocería, acondicionados para esquivar los controles.
No se trataba de un paquete suelto ni de una bolsa escondida en un rincón: eran distintas partidas de productos anabólicos. El valor comercial estimado es superior al millón de pesos uruguayos, una cifra que muestra la escala del negocio que se intentaba mover por el puente. Sin papeles de origen y sin habilitaciones sanitarias, la carga no podía ingresar ni consumirse bajo el marco legal uruguayo.
Tras el hallazgo, la Fiscalía de Turno dio intervención a la Unidad de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Salto. Por disposición judicial, el conductor fue detenido y se incautó el vehículo utilizado para el traslado, además de la totalidad de las sustancias encontradas. Las actuaciones quedaron a disposición de la Justicia uruguaya, que continuará con los procedimientos correspondientes.
El dato que pesa no es solo el valor: es la forma. Ocultar anabólicos en la carrocería de un auto no es un descuido, es una maniobra pensada para cruzar el puente como si nada. Cuando el ingreso irregular se vuelve sigiloso, deja de ser un simple desvío y pasa a ser un circuito que necesita redes, contactos y tolerancia. Ahí entra la pregunta incómoda: ¿hasta dónde llega el control cuando la carga viaja adentro del propio vehículo?
Salto Grande vuelve a mostrar su doble cara: puente de tránsito, frontera comercial y punto sensible para el ingreso de mercadería irregular. La detención no cierra el tema, pero sí deja una señal: el Área de Control Integrado no pasó por alto las irregularidades del rodado. Ahora la Justicia uruguaya deberá determinar el destino de la causa, del conductor y de la mercadería incautada.
El procedimiento fue realizado por la Administración de Aduana de Salto en el lado uruguayo del Puente Internacional Salto Grande. La mercadería incautada estaba compuesta por productos anabólicos sin documentación legal de origen ni autorizaciones sanitarias. El caso quedó en manos de la Justicia uruguaya, que continuará con las actuaciones correspondientes.


