El diferendo Malvinas vuelve a moverse con una idea que cambia el tablero: una mediación de Estados Unidos enfocada en el Atlántico Sur. El planteo no se presenta como una resolución del diferendo, sino como una forma de ordenar un problema enorme con una fórmula concreta: la triple bandera.
La declaración del presidente de Estados Unidos sobre su oferta de mediación, si las partes la requirieran, se apoya en dos decisiones de política exterior: la alianza estratégica de Argentina con los Estados Unidos y la seguridad hemisférica que orienta la visión estratégica de los Estados Unidos.
El contenido de esa mediación sería amplio, incluso para evitar la escalada de eventuales conflictos. En ese sentido, el rol de Estados Unidos resulta clave si se focaliza en un tema específico que garantice cooperación, seguridad y estabilidad en el Atlántico Sur. Eso deja a Argentina en condiciones de plantear una solicitud unilateral en esa dirección.
El punto más sensible sigue siendo el espacio ocupado dentro de la plataforma continental argentina por el Reino Unido. Esa presencia queda subordinada a los territorios de ultramar, que delegan defensa y relaciones exteriores en el Reino Unido, miembro de la OTAN al igual que los Estados Unidos, mientras Argentina aspira a ser socio global del bloque.
La base militar Monte Placentero es el núcleo del planteo. La fórmula de tres banderas —Argentina, Estados Unidos y Reino Unido, por orden alfabético— podría ser un comienzo para una presencia militar combinada en esa base, con una presencia segura y operativa argentina.
Vos ves que el respaldo estratégico no es casual: la Estrategia Nacional de Seguridad de noviembre de 2025 y el Plan Fiscal del Departamento de Estado para 2026 a 2030 incluyen visión e instrumentos para que el ámbito de las tres banderas se concentre en la base militar, en sus funciones actuales y en tareas de defensa y apoyo logístico.
Los ejemplos que da el planteo son concretos: control de pesca no declarada e ilegal, contrabando, tráfico de personas y narcotráfico, además de prevenir las líneas rojas donde se cruzan la geoeconomía y la geopolítica.
La opción de tres banderas también se apoya en instrumentos jurídicos ya conocidos: la Declaración Conjunta de Madrid de 1989 y los acuerdos de comunicación de 1971. El objetivo sería negociar el uso de la base militar instalada en las islas Malvinas con el Reino Unido y aislar otros temas del diferendo.
Para Argentina, la fórmula sería una contribución con presencia segura y operativa frente a problemas pendientes entre los dos países, en el marco de la resolución AGNU 40/21. Para el Reino Unido, permitiría utilizar la base en forma cooperativa para la paz y la cooperación en un contexto de seguridad hemisférica.
Para Estados Unidos, la presencia física y operativa en la zona contribuiría a la paz y la cooperación en el mar Atlántico y sería coherente con su NSS y su Plan Fiscal 2026/2030. Además, el acuerdo tripartito traería ventajas para las Fuerzas Armadas: ejercicios militares conjuntos, inter-operabilidad entre fuerzas de defensa y prioridad en la provisión de equipamiento.
El planteo vuelve a poner el uso de la base militar en el centro de la negociación, con un marco que busca aislar ese tema específico del resto del diferendo.


