El fin de un privilegio que duró décadas. El gobernador Rogelio Frigerio promulgó la Ley Nº 11.308, que elimina definitivamente las pensiones especiales o graciables para funcionarios y empleados públicos de Entre Ríos. La norma fue publicada en el Boletín Oficial Nº 28.422 y deroga el régimen que había sido establecido por la Ley Nº 4.506 y sus modificatorias.
La legislatura había dado luz verde el 2 de septiembre, y ahora el Ejecutivo provincial pone la firma. Frigerio estuvo acompañado por el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso. La nueva ley es clara: ningún funcionario ni empleado del Estado provincial, municipal o comunal podrá acceder a pensiones que estén por fuera del sistema jubilatorio ordinario. Se acabó la ventanilla especial.
Ahora bien, los beneficios ya reconocidos antes de la entrada en vigencia de la norma seguirán pagándose. También se mantiene el derecho a pensión para el cónyuge supérstite y los hijos menores en caso de fallecimiento del beneficiario. Pero con condiciones: esas prestaciones no podrán coexistir con cargos, empleos o contratos remunerados en ningún nivel del Estado, nacional, provincial, municipal o comunal. La única excepción contemplada es el ejercicio de la docencia.
Tampoco será compatible con la percepción de otros beneficios asistenciales o graciables. Quien se encuentre en esa situación deberá elegir: suspende la pensión o renuncia al cargo público remunerado. Si no decide, la Caja de Jubilaciones y Pensiones quedará habilitada para suspender la prestación de oficio y recuperar las sumas cobradas de forma indebida, con los intereses que correspondan. Sin contemplaciones.
La ley también aclara qué queda afuera de la prohibición: las prestaciones derivadas de la Ley Nº 7.849 de Mérito Cultural y las contempladas por la Ley Nº 9.216 para Héroes Entrerrianos Veteranos de Malvinas no se tocan. Son excepciones que tienen su propia lógica y que la norma respeta expresamente.
El Poder Ejecutivo tiene ahora un plazo máximo de 90 días corridos para reglamentar la ley y definir los mecanismos concretos de implementación. El reloj ya está corriendo.


