No era un arresto cualquiera. La pareja detenida en el Túnel Subfluvial no solo cargaba con un procedimiento policial encima: según las investigaciones, serían los presuntos cabecillas de una banda organizada dedicada a asaltar camiones y privar de la libertad a sus conductores.
El caso sacude la zona porque revela un esquema de criminalidad que va mucho más allá de un robo oportunista. La organización, según surge de la pesquisa, tenía una estructura definida: roles, objetivos y, al menos, cuatro integrantes más con pedidos de captura de alcance nacional. Eso significa que la red se extendía más allá de Entre Ríos.
Los camioneros, trabajadores que recorren rutas largas y solitarias, eran el blanco elegido. El modus operandi incluía no solo el robo de la carga o el vehículo, sino también la privación ilegítima de la libertad de los choferes, un agravante que eleva considerablemente la gravedad de los delitos imputados. Esa combinación de robo y secuestro transitorio convierte a la banda en un caso de crimen organizado, no en simples ladrones de ocasión.
El Túnel Subfluvial, que une las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, fue el punto donde la investigación encontró a esta pareja. El lugar no es menor: se trata de un corredor clave para el transporte de cargas en la región litoral, lo que lo convierte en un escenario lógico para quienes operan contra el sector del transporte pesado.
Con la pareja ya detenida y cuatro órdenes de captura activas a nivel nacional, la causa entra en una etapa crítica. La Justicia deberá determinar el alcance real de la organización, la cantidad de hechos que se les pueden atribuir y si existen más integrantes aún no identificados.


