El primer empleo no debería ser una ruleta rusa. Más de 70 estudiantes de sexto año participaron de una capacitación orientada a prepararlos para dar ese salto al mundo laboral con algo que suele escasear: información concreta y herramientas reales.
La jornada abordó temas que rara vez aparecen en el aula: empleo registrado, derechos laborales y prevención de riesgos en el trabajo. Tres ejes que cualquier joven debería conocer antes de firmar su primer contrato, o antes de aceptar un trabajo en negro sin saber que tiene opciones.
Pero la capacitación no se quedó en la teoría. Los chicos también aprendieron a elaborar un currículum, a buscar trabajo de manera efectiva y a enfrentar una entrevista laboral sin que los nervios les ganen la partida. Habilidades prácticas que marcan la diferencia entre conseguir una oportunidad y dejarla pasar por no saber cómo presentarse.
La iniciativa apunta a cerrar una brecha que existe hace años: los jóvenes terminan el secundario sin saber cuáles son sus derechos como trabajadores, qué significa estar registrado, o cómo reconocer una situación de riesgo en un puesto de trabajo. Esa ignorancia no es culpa de ellos, es una deuda del sistema.
Que este tipo de capacitaciones lleguen antes de que los estudiantes egresen es, al menos, un paso en la dirección correcta. La inserción laboral juvenil es uno de los desafíos más persistentes del mercado de trabajo argentino, y la formación temprana puede ser la diferencia entre un primer empleo digno y uno que los deje afuera del sistema desde el arranque.


