Dos estallidos en la madrugada del sábado pusieron en alerta a toda Riad. La capital de Arabia Saudita vivió algo que no ocurría desde hacía tiempo: una alerta aérea real, activa, con mensaje en los celulares de los habitantes pidiéndoles que no salieran de sus casas.
El aviso llegó poco antes de las 03:00 hora local y fue directo: “La zona se encuentra bajo una amenaza aérea hostil”. Media hora después, la Defensa Civil saudita levantó la alerta. En el medio, dos explosiones que periodistas en el lugar confirmaron haber escuchado.
La mano detrás del ataque apunta a los hutíes proiraníes, que controlan gran parte de Yemen y vienen protagonizando una ofensiva renovada contra las posiciones del gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por una coalición que lidera precisamente Riad. En los últimos días, Arabia Saudita ya había recibido ataques repetidos de este grupo, pero ninguno había llegado tan adentro: esta es la primera alerta aérea en la propia capital desde que los combates se recrudecieron.
El conflicto tiene raíces profundas. La guerra estalló en 2014 cuando los hutíes tomaron Saná y otras regiones yemeníes, lo que desencadenó en marzo de 2015 la intervención militar saudita. Una tregua frágil alcanzada en 2022 aguantó hasta julio de este año, cuando los combatientes proiraníes la dinamitaron al permitir que un avión iraní aterrizara en territorio yemení, desafiando el control de Riad sobre el espacio aéreo.
Las consecuencias humanitarias son devastadoras. Desde que se reanudaron los combates a principios de septiembre, al menos 112.000 personas fueron desplazadas en Yemen y cerca de 3.000 se refugiaron en Yibuti, según las últimas cifras de la ONU. Yemen sigue siendo el país más pobre de la península arábiga, y cada escalada bélica profundiza una crisis que ya lleva más de una década.
Que los hutíes hayan logrado poner en alerta de emergencia a la capital saudita marca un salto cualitativo en el conflicto. La pregunta que queda abierta es si esto es un golpe de efecto o el inicio de una nueva fase de la guerra.


