“A mí no me tomen por tonta“. Con esa frase, la senadora Patricia Bullrich salió a marcar diferencias hacia adentro del oficialismo y dejó en claro que el recorte en Discapacidad incorporado en el Presupuesto 2027 no pasó por su mesa ni por la de su bloque antes de llegar al Congreso.
La líder del bloque libertario en el Senado fue contundente: no estaba al tanto de las modificaciones de última hora que el Gobierno incluyó en el proyecto presupuestario. Y apuntó directamente al ministerio de Economía, comandado por Luis Caputo, como responsable de los cambios que encendieron la polémica.
El episodio expone una fisura que no es menor. Bullrich, figura central del espacio oficialista, reconoció públicamente que decisiones de alto impacto social se tomaron sin consulta interna. El recorte en el área de Discapacidad es uno de los puntos más sensibles del proyecto, con capacidad real de movilizar a sectores que el Gobierno no puede darse el lujo de tener enfrente en un año electoral.
La interna entre Seguridad y Economía no es nueva, pero pocas veces se ventila con esta crudeza. Que una senadora del propio espacio salga a decir que la “tomaron por tonta” implica un nivel de tensión que difícilmente se resuelva con un comunicado conjunto. La pregunta que queda flotando es cuántos legisladores oficialistas comparten esa sensación pero prefieren callarse.
El debate presupuestario en el Congreso promete ser turbulento. Con el recorte en Discapacidad como bandera opositora y ahora con voces internas cuestionando el proceso, el Gobierno deberá explicar no solo los números sino también cómo se tomaron las decisiones que terminaron plasmadas en el proyecto enviado al Legislativo.


