Nueve animales faenados en menos de un mes. Eso es lo que denuncia un productor de la zona de Bovril, y esa cifra alcanzó para que la Federación Agraria Argentina (FAA) de Entre Ríos saliera a hablar de una “situación límite”. El abigeato ya no es un hecho aislado en la provincia: es una tendencia que golpea directo al bolsillo y a la moral del campo entrerriano.
La entidad gremial agraria expresó su preocupación ante los reiterados casos de robo y faena clandestina de ganado registrados en la región. El productor afectado estimó pérdidas de hasta $18 millones en ese lapso, una sangría que para una economía familiar rural puede ser devastadora. No se trata de cifras abstractas: son animales que representan meses de trabajo, inversión y proyección productiva.
El abigeato tiene una particularidad cruel: no solo te roban el animal, te roban el tiempo que tardaste en criarlo. Y cuando la faena es clandestina, el rastro se borra rápido. Por eso la FAA insiste en que el problema requiere una respuesta institucional concreta, no solo el registro policial de las denuncias.
La zona de Bovril, en el departamento La Paz, concentra buena parte de los casos que motivaron el alerta. La reiteración de los hechos en un período tan corto sugiere que no se trata de oportunistas sino de una operatoria organizada, aunque esa determinación le corresponde a la Justicia y a las fuerzas de seguridad provinciales.
El llamado de la Federación Agraria apunta a que las autoridades refuercen los controles, agilicen las investigaciones y den respuestas efectivas a los productores que hoy sienten que trabajan para otros. La situación en el campo entrerriano pide, cuanto menos, que alguien escuche.


