Una plaga silenciosa y devastadora ya pisó suelo entrerriano. El Senasa confirmó la presencia del Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) en una estancia ubicada a unos 7 kilómetros de Colonia Elía, en el departamento Uruguay, frente a la costa uruguaya donde el insecto ya estaba activo. El hallazgo disparó una alerta regional que hoy abarca los dos lados del río.
El escenario no es menor: el picudo rojo es un escarabajo originario del sudeste asiático y figura entre las plagas más destructivas que existen para las palmeras. Sus larvas se instalan dentro del tronco, devoran los tejidos internos y, cuando los síntomas externos se vuelven visibles, la infestación suele estar muy avanzada. El árbol, para entonces, puede estar condenado. La detección temprana no es una opción: es la única herramienta real de contención.
Ante el hallazgo, el Ministerio de Desarrollo Económico de Entre Ríos, a través de sus Secretarías de Ambiente y Agricultura junto al Senasa, activó el Plan de Contingencia provincial. También se reforzó la Mesa Técnica Local, constituida en 2025 e integrada por organismos nacionales y provinciales, el INTA, la Administración de Parques Nacionales y municipios de la costa del río Uruguay. La vigilancia se intensificó especialmente sobre la franja costera y las áreas con palmares nativos.
Del otro lado del río, en Salto, Uruguay, el gobierno departamental mantiene desde principios de año un sistema de vigilancia mensual sobre más de 200 palmeras con trampas de monitoreo. Hasta ahora aseguran que no detectaron presencia del insecto en ese departamento, aunque el intercambio de información técnica con especialistas argentinos es constante.
En Gualeguaychú, la cercanía del foco aceleró las acciones. La Dirección de Espacios Verdes municipal concluyó las tareas de poda y acondicionamiento de 64 palmeras ubicadas en las avenidas Rocamora y Primera Junta. El objetivo es dejarlas listas para la instalación de sensores acústicos con inteligencia artificial que permitirán identificar los sonidos de la actividad larval dentro del tronco y distinguirlos del ruido ambiental. La colocación de los dispositivos está prevista para los próximos días.
El plan sanitario en Gualeguaychú arrancó a mediados de junio. Antes de la poda, se aplicó un insecticida sistémico mediante pequeñas perforaciones en los troncos. La estrategia apunta exactamente al punto crítico: actuar antes de que los daños sean visibles.
El picudo rojo no es una novedad absoluta en la región. Uruguay lo detectó en 2022, y en enero de 2026 el Senasa lo confirmó en la Isla Martín García, provincia de Buenos Aires. El hallazgo en las cercanías de Colonia Elía marcó el salto al territorio continental entrerriano y amplió la zona de preocupación hacia los palmares nativos de la costa, entre ellos los del Parque Nacional El Palmar. La velocidad con que se coordinen las respuestas entre provincias y países será determinante para saber si la plaga puede frenarse o si el daño recién está comenzando.


