La demanda habló sola. En apenas una semana, el programa de créditos hipotecarios para empleados públicos del IAPV acumuló casi 980 inscriptos, casi el triple del cupo inicial estimado en 300 préstamos. El número no es un detalle menor: es la radiografía de una necesidad habitacional que viene acumulándose hace años entre los trabajadores del Estado entrerriano.
El Instituto Autárquico Provincial de Vivienda no se hizo el distraído ante el resultado. Desde el organismo anticiparon que, si esta primera etapa funciona como se espera, buscarán ampliar el programa y extenderlo a otros sectores de trabajadores. La intención existe; ahora hay que ver si los recursos y la voluntad política acompañan.
La brecha entre los 300 cupos disponibles y los 980 interesados plantea una pregunta que no puede ignorarse: qué pasa con los más de 600 que se anotaron y no van a entrar en esta primera ronda. La respuesta, por ahora, depende de esa prometida ampliación que el IAPV puso sobre la mesa como horizonte posible.
El acceso a la vivienda propia sigue siendo uno de los reclamos más persistentes entre los trabajadores del sector público provincial. Un programa que arranca con semejante nivel de adhesión tiene todo para convertirse en una política de mayor escala, siempre que la primera etapa demuestre que el modelo es viable y que los créditos efectivamente llegan a destino.


