La corrupción no se combate sola, y tampoco alcanza con denunciarla en las redes. El IV Congreso Argentino Anticorrupción llega para poner sobre la mesa algo más concreto: las herramientas reales que tienen los ciudadanos para prevenir irregularidades y exigir transparencia en el Estado.
El encuentro se desarrollará en Paraná y Santa Fe con la participación de especialistas de distintos ámbitos, desde el derecho hasta la sociedad civil organizada. Una de las voces convocadas es la de Carlos March, referente en materia de participación ciudadana, quien subrayó la importancia de conocer los mecanismos disponibles antes de que el daño institucional sea irreversible.
La pregunta de fondo es tan vieja como urgente: ¿qué puede hacer un ciudadano común frente a la corrupción? La respuesta, según los organizadores, no pasa únicamente por la Justicia. Pasa por el acceso a la información pública, la auditoría ciudadana, la transparencia en las contrataciones del Estado y el fortalecimiento de los organismos de control. Herramientas que existen, que están en la ley, pero que pocas veces se usan con eficacia.
March apuntó que la prevención es el eslabón más débil de la cadena anticorrupción en Argentina. Se investiga poco antes del hecho, se denuncia mucho después, y el sistema judicial llega tarde. Por eso, el congreso pone el foco en el momento anterior: cómo construir instituciones más resistentes a la captura y cómo empoderar a la ciudadanía para que actúe sin esperar que otro lo haga.
El debate tiene una dimensión que excede lo técnico. En un país donde la desconfianza institucional es casi un deporte nacional, proponer que la ciudadanía se involucre activamente en el control del Estado es, en sí mismo, un acto político. No partidario, sino cívico. Y esa distinción importa.
El IV Congreso Argentino Anticorrupción en Paraná y Santa Fe se presenta como un espacio de formación y debate para quienes creen que la transparencia pública no es un lujo sino una condición mínima de la democracia.


