No hay frontera que valga cuando el río une más de lo que separa. Esa fue la idea fuerza que resonó en la sede de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, margen uruguaya, donde se realizó el encuentro binacional de cooperativismo de la Cuenca del Río Uruguay, con presencia activa de dirigentes cooperativos de Concordia.
La jornada incluyó mesas redondas, una ronda de negocios entre cooperativas de la región y la firma de convenios de cooperación entre instituciones de ambos países. La organización estuvo a cargo de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Consumo (FUCC), SICOOP y la Mesa Intercooperativa de Salto, con la presencia de las máximas autoridades del cooperativismo uruguayo: Hugo Montaño, presidente de CUDECOOP; Graciela Fernández, presidenta de INACOOP; y José Trípodi, presidente de la FUCC.
Entre los participantes de Concordia se destacó el contador Fabián Velasco, integrante de la comisión de asociados del Banco Credicoop Concordia, quien expuso sobre el rol de la banca cooperativa en el desarrollo de los territorios de frontera. Velasco fue directo: Concordia y Salto «no están separadas por el río, sino unidas por él». Subrayó el potencial de la banca cooperativa para sostener el entramado productivo entre ambas orillas, acompañando a pymes, productores y cooperativas de la región, y reafirmó la idea de las dos ciudades como «ciudades gemelas» con una vida cotidiana compartida que va mucho más allá de la frontera política.
La participación concordiense no fue protocolar. Como se dejó en claro durante el encuentro, «no es un gesto de cortesía, es una muestra de confianza, de reconocimiento a un trabajo de mucho tiempo y a una tradición cooperativa que venimos construyendo juntos». Una definición que marca el tono de una relación institucional que se viene consolidando con pasos concretos, no con discursos vacíos.
El encuentro representó un avance más en la construcción de vínculos entre el movimiento cooperativo argentino y uruguayo en la cuenca del río Uruguay, una región que comparte economía, cultura y cotidianeidad, y que encuentra en el cooperativismo una herramienta de integración con raíces profundas en ambas orillas.


