Sin piedad y con autoridad. Boca Juniors aplastó 4-0 a Recoleta en suelo paraguayo y cerró la serie de octavos de la Copa Sudamericana con un contundente global de 7-1. Una clasificación que no admite discusión.
El premio por ese rendimiento es un cruce de peso pesado: los cuartos de final tendrán del otro lado a San Pablo, uno de los clubes más poderosos del fútbol brasileño. La serie promete nivel, historia y tensión de la buena.
El formato es el clásico de ida y vuelta. El primer partido se jugará en La Bombonera, el estadio que el Xeneize convierte en fortaleza cada vez que hay algo importante en juego. La revancha será en el estadio Morumbi, en tierra brasileña, donde San Pablo tiene su propio peso específico como local.
Las fechas exactas de los encuentros no fueron confirmadas aún, pero el cruce ya tiene nombre, escenarios y toda la expectativa de un duelo que puede definir quién sigue soñando con el título continental. Boca llega con confianza y con el rodaje de una serie resuelta de manera holgada; San Pablo, con el hambre de quien también quiere dar pelea hasta el final.


