En el medio de un país que perdió 241.176 empleos formales privados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, Entre Ríos eligió otro camino. O al menos eso dicen los números.
El último informe de coyuntura de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) revela que la provincia contabilizó 30.621 trabajadores industriales en abril de 2026. Sí, hubo una caída interanual del 1,6 por ciento, y no hay que esconderla. Pero el dato que importa es el comparativo: tomando enero de 2022 como base 100, el índice de empleo industrial entrerriano se mantiene por encima de ese nivel, mientras el indicador nacional está por debajo. Esa diferencia no es un detalle menor: es la distancia entre flotar y hundirse.
El gobernador Rogelio Frigerio no tardó en hacer bandera con los datos. “Estamos viendo resultados concretos de una política que desde el primer día tuvo como prioridad acompañar al que produce, al que invierte y al que genera trabajo”, afirmó. Y agregó que la provincia está demostrando que puede diferenciarse incluso en contextos difíciles. Las palabras suenan a campaña, pero los números las respaldan, al menos en parte.
Porque más allá del empleo, la actividad industrial también manda señales. En junio, la demanda de energía eléctrica industrial subió un 8,1 por ciento interanual y acumula una mejora del 2,6 por ciento en lo que va de 2026. Ese indicador funciona como termómetro de la actividad real: cuando las máquinas consumen más luz, algo está pasando en los galpones.
El sector agroindustrial es donde los números más llaman la atención. La molienda de soja creció un 24,5 por ciento interanual en junio y acumula una suba del 3,4 por ciento en el año. Y el sector porcino no se queda atrás: la faena aumentó un 19,1 por ciento interanual en junio, con un acumulado del 10,8 por ciento durante 2026. Son cifras que hablan de una expansión sostenida, no de un rebote puntual.
¿Alcanza con esto para hablar de recuperación? La respuesta honesta es: depende del sector y del territorio. El empleo industrial bajó interanualmente, y el contexto nacional sigue siendo una mochila pesada para cualquier provincia. Pero la dirección de los indicadores estratégicos —energía, soja, cerdo— apunta hacia arriba, y eso en tiempos de ajuste no es poca cosa.
Frigerio cerró con una declaración que resume la apuesta del gobierno provincial: “Nuestra responsabilidad es seguir generando las condiciones para que quienes producen en Entre Ríos puedan crecer, incorporar trabajadores y agregar valor en nuestra provincia”. El desafío ahora es que esa mejora sectorial se traduzca en más puestos de trabajo formales y en una industria que no dependa solo de los vaivenes del agro para mantenerse en pie.


