El campo entrerriano tiene motivos para celebrar. La campaña de maíz 2025/26 cerró con números que no tienen antecedentes en la historia agrícola de la provincia: 3.570.005 toneladas producidas, un salto del 84 % respecto del ciclo anterior y un nuevo techo en la serie histórica.
El dato surge del informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que detalla una recuperación tan pronunciada que cuesta no sorprenderse. Solo un año antes, la campaña 2024/25 había arrojado 1.941.930 toneladas y el área sembrada se había derrumbado un 38 %, golpeada por el miedo a la chicharrita del maíz y las perspectivas climáticas negativas del fenómeno de La Niña. El rebote fue tan fuerte como la caída había sido dura.
En superficie, la historia también es de récord. Se implantaron 550.050 hectáreas, superando el anterior máximo provincial de 509.700 hectáreas registrado en el ciclo 2021/22. De ese total, 546.850 hectáreas llegaron a cosecha y 8.200 hectáreas se destinaron al consumo animal directo. El protagonismo fue casi excluyente del maíz de primera, que concentró el 96 % tanto del área como de la producción, con un crecimiento interanual del 86 % en superficie.
No todo fue perfecto. El rendimiento promedio provincial se ubicó en 6.528 kg/ha, una caída del 3 % respecto de los 6.700 kg/ha del ciclo anterior. La culpa, en buena medida, la tuvo el déficit hídrico asociado a La Niña, que pegó con fuerza en el sudeste entrerriano y tuvo su epicentro en el departamento Gualeguaychú. Aun así, ese rendimiento queda un 34 % por encima del promedio del último lustro, estimado en 4.885 kg/ha, lo que pone en perspectiva la solidez de la campaña.
El resultado consolida a Entre Ríos como una provincia con músculo maicero real. La recuperación del área sembrada, la superación de todos los récords históricos y un rendimiento que, pese a la sequía parcial, se mantuvo muy por encima de la media de los últimos cinco años, dibujan un panorama que el sector agrícola provincial no veía desde hace años.


