Cinco segundos. Eso es lo que habría durado la falla que, según la investigación judicial, desencadenó la contaminación del fentanilo suministrado en hospitales. Un instante técnico que, de confirmarse, se convirtió en el punto de partida de una de las tragedias sanitarias más graves de los últimos tiempos en el país.
La Justicia habría logrado identificar con precisión el momento en que una manguera presentó una irregularidad durante el proceso de fabricación del analgésico. El dato es tan específico como perturbador: el incidente duró apenas unos pocos segundos, pero lo que vino después habría sido peor. Según la investigación, la producción no se detuvo. Continuó. Y el producto siguió su camino hasta llegar a los pacientes.
Eso es lo que está en el centro del expediente: no solo la falla en sí, sino la decisión de no parar la línea de producción tras detectarla. Si la hipótesis judicial se confirma, estaríamos frente a una negligencia grave, o algo peor: una omisión deliberada. La diferencia entre las dos tiene nombre y tiene pena.
Pero la investigación no termina ahí. Los pesquisas también analizan presuntas maniobras posteriores para ocultar las irregularidades. Es decir, no solo habría habido un error en la fabricación: habría existido, según las fuentes del expediente, un intento de encubrir lo ocurrido. Ese es el elemento que transforma un posible accidente industrial en un hecho con consecuencias penales mucho más serias.
El caso del fentanilo contaminado sacudió al sistema de salud y puso en el banquillo a los controles que deberían haber impedido que un medicamento con irregularidades llegara a los quirófanos y las salas de internación. Las preguntas sobre quién sabía qué y cuándo siguen sin respuesta pública definitiva, mientras la Justicia avanza en la reconstrucción de cada paso del proceso.
La causa sigue abierta y los resultados de los peritajes técnicos serán determinantes para establecer responsabilidades. Por ahora, lo que la investigación pone sobre la mesa es una cadena de decisiones que, de haberse tomado de otra manera, podrían haber evitado la tragedia.


