domingo, agosto 16, 2026
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El campo bonaerense ante El Niño: sin obras y con 120.000 km de caminos en mal estado

La advertencia es clara y viene cargada de preocupación: la provincia de Buenos Aires llega al próximo El Niño con una infraestructura rural en estado crítico, pocas obras hidráulicas ejecutadas y 120.000 kilómetros de caminos rurales con escaso o nulo mantenimiento. El diagnóstico lo trazó Pablo Ginestet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), y el panorama que describe no deja mucho margen para el optimismo.

La frase que resume todo la dijo el propio Ginestet sin rodeos: “Lamentablemente, otra vez los productores tendrán que arreglarse como puedan”. Una oración que, leída con atención, dice mucho sobre el estado de abandono en que se encuentran las zonas rurales bonaerenses frente a un fenómeno climático que históricamente genera inundaciones, anegamientos y cortes de acceso en el campo.

El problema no es nuevo, pero la acumulación de años sin inversión en infraestructura hídrica y vial lo vuelve cada vez más grave. Caminos rurales intransitables significan, en la práctica, cosechas que no pueden salir, insumos que no pueden entrar y productores aislados durante semanas. Con un fenómeno como El Niño en el horizonte, esa ecuación se vuelve todavía más complicada.

Desde Carbap señalan que la falta de obras hidráulicas es uno de los puntos más sensibles: sin canales, desagües ni sistemas de drenaje en condiciones, las lluvias extraordinarias que suele traer El Niño terminan acumulándose en campos productivos, afectando tanto la siembra como la logística de salida de la producción. Y cuando el campo no puede producir ni evacuar lo que produce, el impacto no se queda en el portón del establecimiento: llega a la cadena de valor, a los mercados y, en última instancia, a la mesa.

La situación que describe Carbap para Buenos Aires es un espejo de una problemática que atraviesa a varias provincias agropecuarias del país: la brecha entre lo que el campo genera en divisas y exportaciones, y lo que el Estado devuelve en infraestructura básica para que esa producción sea posible. Esa brecha, lejos de cerrarse, parece ensancharse cada vez que llega un evento climático extremo y los productores quedan expuestos sin respaldo.

Con el inicio de la campaña agrícola en el horizonte, la preocupación de las entidades del sector es que las condiciones climáticas adversas encuentren al campo bonaerense sin las herramientas mínimas para mitigar el impacto. La historia de inundaciones y caminos cortados en años de El Niño ya se repitió demasiadas veces como para no tomarla en serio.

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