Más de 1.200 estudiantes van a notar la diferencia. En un complejo educativo de La Paz, Entre Ríos, avanza una obra que apunta a resolver problemas concretos que venían afectando el día a día de las clases: instalaciones sanitarias deterioradas, una cocina en mal estado y una pileta que ya no daba para más.
El edificio funciona en tres turnos —mañana y tarde para la escuela, noche para el Instituto Superior de Formación Docente Rogelio Leites— lo que lo convierte en uno de los espacios educativos más concurridos de la localidad. El deterioro fue detectado luego de un relevamiento del equipo zonal de arquitectura del departamento La Paz, que constató fallas en baños, cocina y laboratorio, además del mal estado de la mesada y la falta de superficie adecuada de trabajo en el sector de cocina-comedor.
El ministro de Planeamiento e Infraestructura, Hernán Jacob, fue directo al valorar la intervención: «Garantizar el acceso al agua potable y mejorar las condiciones edilicias significa brindar a más de 1.200 estudiantes un espacio más seguro, funcional y adecuado para su formación», afirmó. No es retórica vacía: cuando los baños no funcionan o la cocina no tiene condiciones mínimas, el impacto es inmediato y cotidiano.
Los trabajos incluyen el cambio completo de la instalación de agua potable, desde el tanque de reserva hasta los artefactos sanitarios, a través de un nuevo tendido exterior que evitará roturas innecesarias en la estructura del edificio. También se retirarán las instalaciones obsoletas visibles y se anularán las cañerías internas en desuso.
En el sector de cocina-comedor, la obra contempla la construcción de un tabique divisorio, la incorporación de mesada, grifería, desagüe e instalación eléctrica. Se suman reparaciones en los sanitarios de estudiantes y docentes, la reparación de la casilla y la instalación de gas envasado. Los trabajos están a cargo de la firma Lucas Zanon, con un plazo de 75 días corridos para su ejecución.
Cuando terminen las obras, el complejo educativo de La Paz tendrá condiciones básicas que nunca deberían haber faltado. Que haya hecho falta un relevamiento formal para detectar lo que cualquier usuario veía a diario dice algo sobre los tiempos de la gestión edilicia escolar, pero al menos la respuesta llegó.


