No es poca cosa lo que puso sobre la mesa Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos: la provincia sangra un millón de dólares diarios por el déficit de la Caja de Jubilaciones, y su gestión dice estar dispuesta a hacer lo que ninguna administración anterior se animó a concretar.
En una exposición pública, Frigerio defendió el paquete de reformas que lleva adelante su gobierno y que apunta a tres frentes simultáneos: reducir el rojo previsional, bajar la presión impositiva y atraer inversiones a la provincia. “En Entre Ríos estamos haciendo reformas que durante décadas se prometieron y nunca se concretaron”, afirmó el mandatario, con una frase que suena a diagnóstico y a desafío al mismo tiempo.
El dato de la Caja de Jubilaciones es el más pesado del discurso. Un millón de dólares por día es una cifra que no admite eufemismos: es un agujero estructural que arrastra décadas de promesas incumplidas y que, según el gobernador, su gestión está decidida a cerrar. La pregunta que queda flotando es cuánto le va a costar ese ajuste a los jubilados entrerrianos y a los trabajadores activos que hoy sostienen el sistema.
En el plano de las inversiones, Frigerio destacó el RINI —el Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones— como una herramienta concreta: 3.000 empleos comprometidos a través de ese mecanismo. Es un número que, si se materializa, tendría impacto real en una provincia con mercado laboral históricamente dependiente del empleo público.
La baja de impuestos, tercer eje del discurso, completa un mensaje que el gobernador viene construyendo con coherencia desde que asumió: Entre Ríos tiene que volverse competitiva para el sector privado. El diagnóstico tiene consenso amplio; el debate está en los detalles de cómo se financia la transición y quién absorbe los costos del ajuste.
Lo que Frigerio plantea es, en esencia, una apuesta de largo plazo con costos de corto plazo. Si las reformas se sostienen y los empleos prometidos llegan, la narrativa del gobernador tendrá sustento. Si la Caja sigue sangrando y el RINI no despega, las “décadas de promesas incumplidas” habrán sumado un capítulo más.


