El fenómeno de los jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo —los llamados “ni ni ni”— no es nuevo, pero sigue creciendo y ya no puede ignorarse. En Paraná, la especialista en innovación y liderazgo Patricia Jebsen puso el tema sobre la mesa con una claridad que incomoda: el problema no es solo de los jóvenes, es también de las empresas y del Estado.
Jebsen participó de un encuentro en la capital provincial donde planteó que el sector privado necesita, antes que nada, “aprender a hacer negocios de nuevo”. La frase suena fuerte, pero tiene fondo: muchas organizaciones siguen buscando perfiles que ya no existen o que el mercado laboral actual no produce, mientras los jóvenes se alejan cada vez más de estructuras que no los convocan ni los inspiran.
La especialista fue directa al señalar que inspirar a esos jóvenes es una tarea concreta, no una frase de manual de recursos humanos. “Hay que inspirarlos para que salgan de ahí”, dijo, apuntando a la necesidad de generar entornos laborales que tengan sentido para una generación que no se mueve solo por el sueldo sino por el propósito, la flexibilidad y la posibilidad de crecer.
Pero el diagnóstico no se quedó en el sector privado. Jebsen también reclamó políticas públicas activas que promuevan la creación de empleo joven, reconociendo que sin un marco que facilite la contratación y la formación, las buenas intenciones empresariales chocan contra una pared burocrática y económica que las frena.
El desafío es real y urgente. Entre Ríos, como el resto del país, convive con una franja etaria que quedó atrapada entre un sistema educativo que no siempre prepara para el trabajo real y un mercado laboral que no siempre sabe cómo recibirlos. Romper ese círculo requiere que empresas, Estado y referentes como Jebsen dejen de hablar entre sí y empiecen a hablar con los propios jóvenes.


