Casi dos años pasaron desde que Matías Colaprete perdió la vida por un shock anafiláctico, y su familia sigue convirtiendo el dolor en acción. Junto al Ministerio de Salud, presentaron nuevo material informativo con un objetivo claro: que nadie más muera por no saber qué hacer ante una anafilaxia.
El mensaje que llevan los padres de Matías es tan simple como urgente: “La adrenalina es lo único que puede salvar una vida”. Una frase que resume años de aprendizaje forzado, de preguntas sin respuesta y de una ausencia que no se llena, pero que hoy se transforma en herramienta concreta para otros.
La anafilaxia es una reacción alérgica grave y de evolución rápida que puede ser desencadenada por alimentos, picaduras de insectos, medicamentos u otras sustancias. Sin intervención inmediata, puede ser fatal en minutos. El problema es que muchas personas —incluso adultos en entornos escolares, deportivos o laborales— no saben reconocerla ni cómo actuar.
Por eso, el nuevo material elaborado junto al organismo provincial apunta a la difusión masiva: cómo identificar los síntomas, cuándo aplicar adrenalina y por qué cada segundo cuenta. La familia renovó el llamado a compartir la información, convencida de que la educación es la única vacuna posible contra este tipo de tragedias.
El caso de Matías dejó una marca en Paraná y en toda la provincia. Su historia impulsó debates sobre la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina en espacios públicos y sobre la formación de docentes y cuidadores. Hoy, a un año y siete meses de su fallecimiento, ese debate sigue vivo y con más material para sostenerlo.


