El mediodía del miércoles quedó marcado en Colón por una columna de humo que se vio desde varios puntos de la ciudad. Seis cabañas de un complejo turístico ubicado a unos 150 metros del kilómetro 5 de la Ruta Internacional 135 ardieron hasta los cimientos, sin dejar nada en pie.
El fuego se desató alrededor del mediodía. En ese momento, en el predio solo había dos operarios realizando tareas de mantenimiento. Fue una vecina quien advirtió que una de las cabañas estaba en llamas y dio aviso a los servicios de emergencia. Esa reacción rápida pudo haber marcado la diferencia: los trabajadores lograron ponerse a resguardo sin sufrir lesiones.
Tres dotaciones de Bomberos Voluntarios de Colón trabajaron intensamente para controlar el fuego e impedir que se extendiera a otras áreas del complejo. Sin embargo, la estructura de madera de las construcciones fue el peor enemigo: las llamas se propagaron con una velocidad que no dejó margen. El resultado fue la destrucción total de las seis unidades.
El comisario inspector Martín Furlong, subjefe de la Jefatura Departamental Colón, confirmó que las cabañas estaban desocupadas al momento del siniestro. Ese dato, en un complejo turístico que en plena temporada podría haber estado lleno de familias, es el único alivio en un cuadro de pérdidas absolutas.
La Fiscalía tomó intervención y ordenó las actuaciones correspondientes. Un perito especializado trabajará para determinar cómo se inició el incendio. Las primeras hipótesis apuntan a un origen accidental, aunque las conclusiones definitivas dependerán de los resultados periciales. Hasta entonces, no hay certezas.
La densa columna de humo generó preocupación entre vecinos y automovilistas que circulaban por la zona. El complejo quedó completamente inutilizado, con daños totales que representan una pérdida económica de consideración para sus propietarios.


