El temporal que golpeó a Concordia en la madrugada del 19 de julio no se fue con la lluvia: sus consecuencias siguen pesando sobre el sector comercial y productivo de la ciudad, y la paciencia de los afectados tiene límite. El Centro de Comercio e Industria de Concordia (CCISC) salió a la cancha con un pedido concreto: que la ciudad sea declarada zona de desastre y que el Estado, tanto municipal como provincial, active mecanismos reales de asistencia económica.
Adrián Lampazzi, titular de la entidad, fue claro al hablar sobre la situación. Confirmó que el reclamo fue presentado formalmente ante el Municipio y la Provincia, e incluyó pedidos de exenciones impositivas y acceso a líneas de financiamiento para los comerciantes damnificados. «Lo solicitamos esta mañana, junto a que Concordia sea declarada zona de desastre, aunque de esto último todavía no tuvimos respuesta», señaló.
Sin esperar que el Estado resuelva a su propio ritmo, el CCISC arrancó un relevamiento propio: una ficha para identificar a los damnificados y mapear con precisión el alcance del daño. La lógica detrás del movimiento es simple pero urgente. «Muchas veces hay gente que intenta resolver su problema sola y no pide ayuda aunque la necesite», advirtió Lampazzi. Y apuntó especialmente a los más vulnerables del sector: «Nuestra mayor preocupación son los más chicos, los establecimientos más pequeños, y hay muchísimos porque es una zona muy productiva y comercial».
El dirigente recordó que ya existen antecedentes de herramientas similares aplicadas tras las inundaciones que afectaron a comerciantes de la zona de la Costanera, lo que demuestra que el camino institucional existe. El problema, como siempre, es la velocidad con que se activa. «Los daños han sido muy grandes y la situación económica ya era crítica. No hay demasiado margen», remarcó, dejando en claro que el temporal llegó sobre una economía local que ya venía con el tanque casi vacío.
En ese contexto, la Municipalidad de Concordia dio una primera respuesta concreta: mediante un decreto del Departamento Ejecutivo Municipal, dispuso un régimen excepcional de beneficios fiscales para los comercios afectados. La medida contempla la exención del 100% de la Tasa General Inmobiliaria correspondiente a julio y agosto de 2026 para los inmuebles dañados, más la condonación total de la Tasa Comercial durante el mismo período para los establecimientos cuya actividad fue perjudicada.
El intendente Francisco Azcué encuadró la decisión en términos de reactivación: «Cada comercio que logra volver a abrir sus puertas significa trabajo, movimiento económico y oportunidades para Concordia», expresó en un comunicado oficial. Para acceder al beneficio, los contribuyentes deberán presentar una declaración jurada que luego será evaluada mediante una verificación técnica de los daños por parte de las áreas municipales correspondientes. El CCISC, mientras tanto, sigue con su propio relevamiento para que ningún pequeño comerciante quede afuera del radar.


