Nunca había pasado. Concordia quedó aislada eléctricamente en la madrugada del sábado, cuando un fenómeno climático de violencia inédita derribó árboles simultáneamente sobre las tres líneas de alta tensión que alimentan a la ciudad. El resultado: 12 horas de corte total, algo que la Cooperativa de Electricidad de Concordia (CEC) jamás había registrado en su historia.
El ingeniero Flaquer, director de Operaciones de la CEC, lo explicó con crudeza: la cooperativa recibe energía por dos líneas de 132 kV desde la Estación Transformadora de Salto Grande, propiedad de Enersa, y una tercera desde la Estación Transformadora de Colonia Elía, por el sur. Que fallen las tres al mismo tiempo, dijo, es algo con una probabilidad estadística bajísima. Pero pasó.
La secuencia fue brutal. Una copa de pino cayó sobre avenida Yuquerí y Vuelta de Obligado; un árbol cercano al salón de eventos Los Tres Siete, próximo a la Tortuga Alegre, quedó apoyado sobre los tres conductores de alta tensión; y en ruta 14 y presidente Alfonsín, al sur, otro árbol voló y cortó uno de los cables. Tres puntos distintos, tres cortes simultáneos, una ciudad sin luz.
El presidente de la CEC, Spinelli, fue claro: la responsabilidad no es de Enersa, ni de Salto Grande, ni de la cooperativa. El fenómeno climático —que algunos calificaron de tornado y otros de “cola de tornado”— comenzó a las 3:15 de la madrugada y arrasó una franja que va desde Villa Zorraquín hasta Villa Adela, de sur a norte, y desde la Autovía 14 hasta el río Uruguay. La violencia fue tal que hasta las 4 de la mañana no podían salir ni con drones ni en persona. Recién a las 6, con algo de luz solar, comenzaron a evaluar el desastre.
Flaquer reconoció que hay reglamentaciones sobre la distancia que deben guardar los árboles respecto de las líneas de alta tensión, pero admitió que en la práctica eso no se cumple. “No hay algo escrito, y muchos son silvestres y nadie los controla”, reveló. La copa de pino que cayó sobre la línea voló entre 30 y 40 metros. “No hay forma de prever eso. La única forma es que no existan”, sentenció.
Mientras Enersa trabajaba en la reparación de las líneas de alta tensión, el personal de la CEC fue tomando conciencia de la magnitud real del daño: cientos de postes caídos, miles de metros de líneas en el suelo. “Fue cada vez más sorpresivo, era algo inédito”, describió Flaquer. A las 14 del sábado se hizo una verificación final y se energizaron las líneas principales, pero la zona norte quedó fuera.
Colonia Ayuí estuvo 12 horas sin servicio y recién recuperó la energía al día siguiente. Osvaldo Magnasco volvería a tener luz recién al mediodía del lunes. En Villa Zorraquín continuaban los trabajos con el objetivo de cubrir el 80% de las viviendas durante la jornada. Pero hay zonas donde el corte se extenderá entre cinco y ocho días más, porque las líneas deben reconstruirse desde cero: Capilla Santa Rosa, al norte de la ruta 015; la Tortuga Alegre; el barrio Coelho de Estación Yuquerí; y unas 20 fincas rurales que seguirán a oscuras mientras los equipos avanzan sobre el tendido destruido.


