Mientras el temporal castigaba la región, una pregunta flotaba en el aire: ¿aguantaría la infraestructura eléctrica? La respuesta, al menos desde Salto Grande, fue afirmativa.
El complejo hidroeléctrico binacional confirmó que la red de transmisión de 500 kV se mantuvo plenamente operativa durante todo el fenómeno meteorológico, sin registrar cortes ni interrupciones en ese nivel del sistema. Un dato que no es menor, dado el rol central que cumple esa línea en el abastecimiento eléctrico de la región.
Pero la colaboración no se limitó a sostener la transmisión. Según informó el propio complejo, Salto Grande también aportó recursos y logística para acelerar la restitución del servicio en las zonas que sí resultaron afectadas por el temporal. Es decir, no solo mantuvo su parte del sistema en pie, sino que sumó capacidad operativa para ayudar a levantar lo que el viento y la tormenta dejaron caído.
Los temporales de esta magnitud ponen a prueba cada eslabón de la cadena energética, desde la generación hasta la distribución domiciliaria. Que el nodo de 500 kV haya resistido sin fisuras es una señal de solidez en el tramo más crítico del sistema. Los problemas, cuando los hay, suelen aparecer en la distribución de media y baja tensión, que es justamente donde la logística de Salto Grande vino a dar una mano.
El informe del complejo no detalla cuántos equipos o personal fueron desplegados ni en qué zonas específicas se concentró la asistencia, pero la confirmación oficial cierra, al menos en parte, la incertidumbre que generan estos eventos sobre la estabilidad del suministro regional.


