El momento más duro de la noche para Lisandro Martínez: el defensor entrerriano que se ganó un lugar en el corazón de la selección tuvo que pedir el cambio sobre el final del primer tiempo de la final del Mundial ante España, y la cámara lo capturó llorando en el banco de suplentes.
La molestia fue muscular, según se pudo ver en el momento en que el propio jugador le hizo la señal al cuerpo técnico. No hubo dudas: Nicolás Otamendi ingresó en su lugar y el entrerriano quedó afuera de lo que puede ser el partido más importante de su vida.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Martínez, con la camiseta celeste y blanca todavía puesta, sentado en el banco, con el rostro entre las manos y los ojos húmedos. Un futbolista que llegó a esta instancia después de años de trabajo, de pasar por clubes de Europa, de ganarse cada convocatoria con esfuerzo. Y el cuerpo, en el peor momento posible, le dijo basta.
¿Qué tan grave es la lesión? Eso todavía no estaba claro al momento de producirse el hecho. Lo que sí quedó claro es que Entre Ríos entera sintió ese llanto como propio. Martínez es uno de los pocos jugadores de la provincia que llegó a la élite del fútbol mundial, y verlo salir así, en una final, es un golpe duro para cualquier hincha.
La final del Mundial continuó con Argentina buscando el resultado ante España, mientras el entrerriano seguía el partido desde el banco, sin poder hacer nada más que alentar a sus compañeros desde afuera.


