Una contradicción entre la doctrina y la vida privada terminó costándole el cargo a uno de los políticos más poderosos de Alemania. Jens Spahn, jefe del bloque parlamentario de la CDU/CSU —la alianza conservadora que sostiene al canciller Friedrich Merz— presentó su renuncia luego de que se revelara que él y su esposo, Daniel Funke, tuvieron un hijo a través de una madre gestante en Estados Unidos, una práctica prohibida por la legislación alemana.
El golpe fue doble: no solo se trata de una práctica ilegal en Alemania, sino que la CDU votó en febrero pasado, en congreso partidario, a favor de mantener esa prohibición. Y Spahn siempre había sido uno de los que sostenía esa línea. Más aún: fue ministro de Sanidad entre 2018 y 2021, y en ese rol tuvo bajo su órbita la ley de protección de embriones que contempla exactamente esa prohibición. La acusación de hipocresía llegó rápido y desde varios sectores.
“Una cosa es la doctrina pura, otra cosa es la vida”, dijo Spahn en su única declaración pública antes de renunciar, en un pódcast del redactor jefe del diario Bild. Pero la presión dentro y fuera del oficialismo fue más fuerte que esa frase. En una carta interna a sus colegas, a la que accedieron varios medios alemanes incluida la revista Der Spiegel, escribió: “En los últimos días comprendí que mi felicidad personal, que consiste en formar una familia con mi marido y convertirme en padre, es incompatible con mi cargo político”.
Merz, que había felicitado en privado a la pareja cuando se enteró de la noticia, tomó distancia pública a medida que creció la indignación. El canciller señaló que no veía “ninguna razón” para modificar la legislación ni la posición histórica del partido. Según los medios alemanes, la renuncia de Spahn responde en buena medida a una petición del propio líder del partido.
El timing no es menor. En septiembre se celebran tres elecciones regionales en las que los pronósticos no son favorables para el bloque conservador. En Sajonia-Anhalt, en el este del país, existe el riesgo concreto de que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) logre la mayoría absoluta. El debate en torno a Spahn generó preocupación dentro de la CDU por el impacto que podría tener en esos comicios, especialmente en los estados del este donde las críticas fueron más duras.
La gestación subrogada sigue siendo ilegal en Alemania y el derecho de familia presenta vacíos y contradicciones que complican aún más la situación jurídica de casos como el de Spahn. El escándalo deja al oficialismo alemán con una herida abierta justo antes de una temporada electoral que ya se presentaba difícil.


