El 4,4% de crecimiento del PBI en 2025 es el número que el gobierno nacional exhibe como trofeo. Pero los promedios, ya se sabe, mienten con elegancia: esconden lo que pasa debajo, en cada territorio, en cada economía provincial que no tuvo ni Vaca Muerta ni minería ni finanzas para subirse a la ola.
Entre Ríos es uno de esos casos. Según una estimación de la consultora Equilibra, elaborada con la metodología de la CEPAL y del Ministerio de Economía para medir el desempeño comparado de las 24 jurisdicciones del país, la provincia registró una caída de 0,6% en su producto bruto geográfico entre 2022 y 2025. No es el peor número del ranking, pero es retroceso. Y eso, en el contexto de un relato oficial que habla de recuperación generalizada, merece ser dicho con todas las letras.
El mapa completo es revelador. De las 24 jurisdicciones argentinas, solo nueve crecieron en el período analizado. Las otras quince retrocedieron. Al frente del pelotón aparece Neuquén, con un impresionante +31,7% traccionado por Vaca Muerta. Le siguen Ciudad de Buenos Aires (+3,4%), Salta (+2,9%), Catamarca (+2,7%), Santa Fe (+2,6%), Río Negro (+2,4%), Mendoza (+2,0%), San Juan (+0,9%) y Córdoba (+0,5%). Del otro lado, las caídas más duras las sufrieron Tierra del Fuego (-13,7%), Formosa (-13,0%) y Santiago del Estero (-12,1%).
La clave para entender este mapa no está en la calidad de cada gobierno provincial, sino en la estructura productiva de cada territorio. Las provincias que crecieron tienen algo en común: están atadas a sectores que el modelo macroeconómico favoreció de manera directa. Hidrocarburos, minería, finanzas, servicios exportadores. Neuquén y Río Negro se beneficiaron de la expansión energética; Catamarca y San Juan, de la minería; CABA, del peso de las finanzas y los servicios profesionales; varias pampeanas, de la recuperación agroindustrial tras la sequía. La geología y la especialización sectorial explicaron mucho más que cualquier gestión.
Entre Ríos, en cambio, tiene una economía diversificada pero sin ese tipo de ancla exportadora dinámica. Sin un sector estrella que haya recibido el viento de cola del modelo, la provincia quedó del lado de las que no pudieron aprovechar el ciclo. La conclusión es incómoda pero necesaria: el crecimiento del PBI nacional no se derramó de manera uniforme. Produjo ganadores y perdedores con una lógica sectorial y territorial muy clara. Y Entre Ríos, esta vez, no estuvo entre los primeros.
Vale aclarar que los datos de Equilibra son una estimación comparable, no una estadística oficial del INDEC, ya que el organismo nacional no publica actualmente una serie anual homogénea del Producto Bruto Geográfico para todas las provincias. Aun así, es hoy una de las aproximaciones más consistentes para leer el desempeño económico federal. Y lo que muestra, para Entre Ríos, no es precisamente un motivo de festejo.


