Una modalidad de estafa que usa la identidad de contadores para obtener datos personales y bancarios está generando alarma en Entre Ríos. Los casos se registraron en Paraná, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, y las autoridades ya encendieron las alertas.
El mecanismo es clásico en su lógica pero renovado en su disfraz: los estafadores se comunican con las víctimas haciéndose pasar por profesionales contables, generan confianza y luego solicitan información sensible. Datos fiscales, claves, números de cuenta. Todo lo necesario para vaciar una billetera digital o cometer fraudes en nombre ajeno.
¿Por qué un contador? Porque es una figura de autoridad técnica. Alguien que llama diciendo que trabaja con tu empresa, tu monotributo o tu declaración jurada tiene una excusa perfecta para pedir información que, en otro contexto, nadie entregaría sin dudar.
La recomendación es simple pero requiere disciplina: nunca compartir datos personales, claves ni información bancaria por teléfono o mensaje, sin importar quién dice ser el interlocutor. Ante cualquier contacto sospechoso, lo correcto es cortar la comunicación y verificar directamente con el profesional de confianza a través de un canal conocido y previamente establecido.
Este tipo de estafas viene en aumento en toda la región y no distingue víctimas por edad ni nivel educativo. Comerciantes, empleados, jubilados y profesionales cayeron en trampas similares. La sofisticación no siempre está en la tecnología: a veces alcanza con un tono seguro y un dato de contexto para que la víctima baje la guardia.
Ante la duda, la regla es no dar nada. Denunciar los intentos de estafa en la comisaría más cercana o a través de los canales digitales de la policía provincial también ayuda a que las autoridades puedan mapear el alcance real del problema y actuar en consecuencia.


