Sin disculpas, con elogios al sistema judicial paraguayo y con munición gruesa contra la Justicia argentina. Así salió Edgardo Kueider del Tribunal de Sentencia de Paraguay que lo condenó a dos años de prisión de ejecución en suspenso por tentativa de contrabando de divisas. El exsenador entrerriano, oriundo de Concordia, rompió el silencio que mantuvo durante todo el debate oral y no dejó nada sin decir.
Antes de que los jueces leyeran el veredicto, Kueider hizo uso de sus últimas palabras y rechazó de plano la sugerencia de la Fiscalía de pedir perdón para mejorar su situación procesal. «Pedir disculpas por un delito que uno no cometió no corresponde», afirmó con contundencia. Y de ahí en más, no paró. Trazó un contraste durísimo entre ambos sistemas judiciales: «El accionar de la Justicia paraguaya es envidiable. Yo conozco lo que pasa en la Argentina y estoy viviendo en carne propia cosas horribles», sostuvo ante el tribunal.
El dato que él mismo subrayó como argumento central es el de la velocidad del proceso: «Para alguien que es inocente, un juicio rápido es lo mejor que le puede pasar». Una chicana directa al sistema judicial argentino, donde enfrenta causas por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, y donde los tiempos son, como todos saben, otra cosa.
Sobre su silencio durante las audiencias, el exsenador admitió que fue una decisión estrictamente técnica, no voluntaria. «Me desvivía de las ganas de declarar al escuchar a los testigos. No por lo que dijeron, sino por lo que no expusieron. Mis asesores me sugirieron que no lo haga», detalló. Una incomodidad que quedó contenida por la estrategia defensiva.
También se ocupó de desligar a Iara Guinsel Costa, la joven que lo acompañaba en el vehículo al momento de la detención en el Puente de la Amistad, de cualquier vínculo formal con la política. Guinsel Costa recibió una condena de un año y diez meses en suspenso. Kueider aclaró que «nunca fue funcionaria pública» y que su paso por el Senado de la Nación se limitó a cuatro meses, entre febrero y mayo de 2024.
Al retirarse de la sala, ya en los pasillos del Palacio de Justicia, calificó el fallo como «cuestionable» y confirmó que apelará. Cuestionó la credibilidad de los testimonios: «Uno declaró que estuvo en el procedimiento y después se comprobó que no», dijo. Y agregó que la mochila donde se encontraron las divisas estaba en el asiento trasero del vehículo, lo que a su entender descarta cualquier intención de ocultamiento.
Respecto de las investigaciones que enfrenta en Argentina, las atribuyó a una persecución política y las definió como «un carpetazo de un fiscal militante». Cerró su contacto con la prensa con una frase que quiso sonar a conclusión: «Hemos estado siempre a derecho, sin cometer ninguna falta, ningún agravio ni a Paraguay ni a la Argentina». La apelación dirá si el tribunal paraguayo comparte esa lectura.


