El dato es contundente y no admite eufemismos: las familias argentinas están refinanciando sus deudas como nunca antes en la historia registrada. El Banco Central confirmó que la participación de las refinanciaciones en el crédito al sector privado alcanzó el 3,2% del stock total de crédito a los hogares, el nivel más alto desde que el organismo lleva registros, superando incluso los picos de 2019 y la pandemia, cuando apenas rozaban el 1%.
El mecanismo es simple y refleja una realidad dura: cuando las cuotas aprietan y los atrasos se acumulan, las familias van al banco a pedir más tiempo o una tasa menor. Eso es una refinanciación. Y en los últimos seis meses, esa práctica se duplicó: en octubre de 2025 el saldo refinanciado representaba el 1,6% del crédito total a hogares; en abril de 2026 ya trepó al 3,2%, con una suba de 2,3 puntos porcentuales en apenas medio año.
Frente a ese escenario, los bancos públicos salieron a ofrecer planes de alivio. El Banco Nación lanzó programas diferenciados: uno para deudores con entre uno y tres meses de atraso, y otro para quienes acumulan más de 90 días de mora. El Banco Provincia de Buenos Aires y los bancos de la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba siguieron caminos similares, cada uno con sus propias condiciones y alcances.
La presión financiera sobre los hogares también se mide en otro número que incomoda: en abril de 2026, el pago mensual de deudas representó el 24,1% de la masa salarial del país. Si se amplía la base a ingresos no salariales como los asistenciales, la proporción baja al 16,9%, y equivale al 4,6% del PBI. Son cifras que, aunque muestran una leve desaceleración en su ritmo de crecimiento, siguen en valores históricamente elevados.
El endeudamiento per cápita también creció de manera sostenida en los últimos dos años. Los llamados deudores comunes, que tienen obligaciones con bancos y con proveedores no financieros de crédito, multiplicaron por 2,7 veces su deuda promedio, llegando a 5,6 millones de pesos por persona en el sistema financiero. Si se suma la deuda con entidades no bancarias, el pasivo promedio asciende a 7 millones de pesos. Quienes solo deben a bancos duplicaron su deuda per cápita en el mismo período, hasta los 4,8 millones.
El propio Banco Central aclara que, pese al crecimiento acelerado, los niveles actuales de endeudamiento son similares a los de abril de 2019. Pero la velocidad del proceso y el récord histórico en refinanciaciones son señales que el sistema financiero ya no puede ignorar. La expansión del crédito de los últimos dos años tiene su contracara: más deuda, más atrasos y más familias buscando la manera de no caer.


