Menos papeles, menos trabas, más campo. El Senasa anunció la eliminación de más de 40 normas obsoletas en materia fitosanitaria, en una movida que apunta a descomprimir la maraña burocrática que históricamente frenó la actividad productiva y el comercio agropecuario.
La medida forma parte de un proceso de simplificación regulatoria que el organismo viene impulsando con el objetivo de modernizar el marco normativo del sector. Muchas de esas resoluciones habían quedado desactualizadas con el paso del tiempo, superadas por nuevas tecnologías, nuevos productos y nuevas realidades del mercado, pero seguían vigentes generando confusión y demoras innecesarias.
Para el sector agropecuario, que convive a diario con exigencias de certificaciones, habilitaciones y controles, la depuración del marco normativo no es un detalle menor. Cada norma que se elimina es un trámite que se simplifica, un tiempo que se gana, un costo que se reduce. En regiones productivas como el noreste entrerriano, donde la citricultura, los arándanos y la producción hortícola dependen en buena medida de la agilidad del sistema de habilitaciones fitosanitarias, este tipo de decisiones tiene impacto concreto.
El Senasa aclaró que la eliminación de estas normas no implica una reducción de los estándares sanitarios ni un relajamiento de los controles, sino una puesta al día del sistema: sacar lo que ya no sirve para que lo que queda funcione mejor. La idea es que el organismo pueda concentrar recursos y atención en las regulaciones que realmente importan.
El proceso de revisión normativa continuará en los próximos meses, con el objetivo de consolidar un marco regulatorio fitosanitario más claro, eficiente y adaptado a las exigencias actuales de la producción y el comercio internacional.


