El acoplado de un camión terminó volcado dentro de una estación de servicio, en Paraná. El siniestro ocurrió el sábado por la mañana, cerca de avenida Larramendi y calle Estrada, y no dejó personas heridas. La escena quedó marcada por un vehículo pesado que se salió de su recorrido y terminó dentro de un espacio que no está hecho para recibirlo de esa forma.
La versión del conductor de 68 años es directa: perdió el control del acoplado al intentar girar en U. Ahí está el dato que pesa: una maniobra en U que se salió de control. En un camión con acoplado, ese tipo de giro no es un detalle menor, y el margen de error se acorta de golpe.
Que no haya heridos es lo único que queda del lado de la tranquilidad. En un vuelco de camión, cualquier descuido puede terminar mal, y el peso del acoplado no perdona. La maniobra en U, con un vehículo de esa envergadura, pide cabeza fría y tiempo, no improvisación.
La calle, cuando se comparte con tránsito pesado, exige previsión de todos los lados. El acoplado no frena como un auto, no gira como un auto y no se equivoca sin consecuencias. Si la ciudad lo comparte, la responsabilidad también se comparte, y el margen de maniobra no es infinito.
El hecho dejó el acoplado volcado dentro de la estación de servicio, cerca de Larramendi y Estrada, en Paraná, sin personas heridas. La maniobra en U quedó como el punto de quiebre de una mañana que, por suerte, no terminó en tragedia.


