En Esquina, Corrientes, el caso de Nanci Godoy ya no es solo un femicidio: es una herida que abre la puerta a una pregunta incómoda. La docente rural fue asesinada después de denunciar las condiciones de la escuela donde trabajaba, y ahora vos entendés que la investigación se complica.
El abogado de la familia, Gustavo Briend, lo resumió con dureza: el crimen fue “un hecho sádico”. Según su versión, la mujer fue torturada, murió desangrada y las lesiones habrían sido provocadas por distintas personas, con cortes que muestran intención de hacer sufrir.
“Hubo placer, gozo y disfrute de hacer sufrir a una persona”, sostuvo Briend, y apuntó a una hipótesis que pesa: Nanci podría haber permanecido cautiva durante varios días. Los cortes en distintas partes del cuerpo, con armas y posiciones diferentes, serían la pista central para reconstruir qué pasó.
La defensa también planteó que detrás del ataque habría una organización para cometer el crimen y borrar rastros. Ese escenario vuelve a la escena porque el lugar señalado sería una estancia usada como coto de caza privado, sin autorizaciones pertinentes, y testigos de la zona sugieren que estaría en un corredor de droga que ingresa desde Paraguay.
Mientras los peritos buscan la zona primaria y esperan resultados complementarios de la autopsia, acá empieza a trepar hacia arriba la línea de responsabilidades. La docente había presentado una carta denunciando los hechos, y la información disponible señala que esa denuncia nunca fue investigada ni tomada en cuenta.
Acá aparece el nombre que muchos evitan: Juan Pablo Valdés, gobernador de Corrientes. El caso lo pone en el centro del debate porque la seguridad y la educación dependen de su gestión, aunque hasta ahora no consta una respuesta pública de su parte.
Acá, la comparación con Loan no es casual: cuando las sospechas tocan al poder político y a las fuerzas de seguridad, la causa suele empantanarse. Por eso los docentes del país expresan dolor y estudian medidas de fuerza para que la justicia no abandone la investigación y el femicidio no se vuelva olvido.
El femicidio de Nanci Godoy sigue en movimiento: faltan pericias, hay una carta denunciante, un posible cautiverio y una red de responsabilidades que todavía no se cierra. La pregunta que queda en el aire es si la justicia va a llegar hasta el final o si el caso se va a perder entre estancias, denuncias y silencios.
El impacto ya cruzó las fronteras de Corrientes: el femicidio de una maestra que denunció por escrito puso en evidencia un sistema que no escuchó. Ahora, vos tenés que mirar cada pericia y cada testimonio para ver si la causa avanza o se queda en el mismo lugar.


