El mercado local volvió a quedar afuera de la fiesta. Wall Street se sacudió el mal humor tras la derrota republicana en las elecciones legislativas, con una suba fuerte del Dow Jones, casi 3%, mientras el petróleo se desplomó cerca del 8%. En Argentina, en cambio, las acciones bancarias que cotizan en Nueva York y los bonos terminaron en rojo, con pérdidas que promediaron el 0,5%.
La pregunta incómoda es simple: ¿por qué el rebote no se contagió? El riesgo país cerró en un nuevo máximo anual, por encima de 850 puntos básicos, justo cuando el rendimiento de los bonos norteamericanos a 10 años se ubicó por debajo de 4,90% anual. Hasta parecía un día para respirar, pero los activos argentinos siguieron de capa caída.
El crudo fue el dato que movió el tablero. El Brent quedó en USD 95, cuando apenas una semana atrás había rozado los 115 dólares. Esa caída del 8% aliviaría presiones inflacionarias que empujaron a la Reserva Federal a subir la tasa en septiembre, aunque el mercado ya descuenta una baja de la inflación hacia adelante.
Brasil, en tanto, le sacó distancia. El dólar cayó levemente a 5,46 reales y el índice Bovespa subió 1%. Para el inversor regional, el contraste es elocuente: el mercado argentino no solo no repuntó, sino que quedó expuesto a la desconfianza.
Aquí entra la incertidumbre electoral, ese fantasma que no se va con un rebote en Wall Street. En el kirchnerismo sigue abierta la incógnita del candidato y en el frente libertario aparece Patricia Bullrich, sumando ruido a un mapa que ya tenía a Javier Milei y a Hernán Lacunza. La duda no es menor: ¿muchos candidatos pro mercado ayudan o dividen el voto y le abren la puerta a la oposición?
En Argentina, las elecciones suelen ser a todo o nada. El péndulo electoral es tan grande que desorienta al inversor, sobre todo después de la apuesta costosa a Flavio Bolsonaro en la última elección de Brasil. Por eso, muchos prefieren esperar un panorama más claro antes de asumir riesgos exagerados.
Queda otra duda que pesa: si el gobierno norteamericano sostendrá su apoyo a Milei a medida que se acerquen las elecciones del año próximo. En 2025, el respaldo del secretario del Tesoro fue clave para el modelo, aunque ahora el mercado parece pedir certezas antes de volver a apostar fuerte.
En Wall Street, el rebote no fue parejo. Las tecnológicas subieron menos, y el mercado sigue de cerca la posibilidad de que los demócratas frenen el desarrollo de la inteligencia artificial. Donald Trump, en tanto, se niega a aceptar ese freno porque tendría un impacto negativo en el crecimiento.


