El riesgo país volvió a superar los 700 puntos este jueves. Lo hizo en medio de un clima financiero global tenso, con bajas generalizadas en los principales mercados del mundo.
El indicador que elabora JP Morgan había cerrado el miércoles en 674 unidades. En las primeras horas de operaciones, volvió a trepar por la caída de los bonos argentinos que se negocian en Wall Street.
La escalada no llegó sola. El salto llegó a 703 puntos básicos, con un aumento de 4,3%, y colocó al país en un nuevo valor más alto del año.
Los Bonares retrocedieron hasta 0,9% en el bono AL41D, mientras que los Globales cayeron hasta 0,5% en el GD46D. El movimiento volvió a poner en el centro la fragilidad de la deuda soberana.
Para Portfolio Personal Inversiones, el foco estuvo en el plano local: el débil dato de actividad económica de agosto pareció influir en el precio de los bonos. El rebote insuficiente, señalaron, refuerza la perspectiva de una recesión técnica en el tercer trimestre.
Una economía con menor dinamismo complica la recuperación de la recaudación y exige un mayor esfuerzo para sostener la ancla fiscal, clave para los soberanos. Ahí se juega buena parte de la credibilidad de la historia de crédito.
Cohen Aliados Financieros subrayó que la actividad perdió impulso y que el riesgo país elevado dificulta el acceso al financiamiento externo. En ese escenario, la acumulación de reservas del BCRA cobra mayor relevancia para sostener la estabilidad financiera.
No es la primera vez que el indicador toca este techo. Este martes llegó a marcar 710 puntos y luego retrocedió, aunque no pudo sostener una tendencia bajista en un mes que ya acumula un aumento de 96 unidades.
Desde enero, el riesgo país sumó 132 unidades y creció 23,1%. El dato recuerda que la tensión no es un golpe aislado, sino una marca persistente que sigue condicionando el financiamiento y el humor del mercado.
El nivel actual recuerda, además, el registro del 27 de octubre del año pasado, cuando el indicador cerró en 708 puntos. En otras palabras, el mercado vuelve a mirar el mismo techo que ya había probado hace un año, con la diferencia de que el contexto local sigue más frágil.
En lo que va del mes, la suba llegó a 15,8%. No es un salto menor: es la señal de que el riesgo país no encuentra piso fácil cuando la actividad local no acompaña y los mercados internacionales se ponen nerviosos.


