El domingo terminó con la peor noticia para Gendarmería Nacional: en Neuquén, fuera de Entre Ríos, hallaron muerto a José Galeano.
El cabo primero tenía 38 años, era oriundo de la provincia de Buenos Aires y dejaba tres hijos.
Llevaba ocho años en Las Lajas y el sábado se dirigía al puesto Cochico-Romero para hacer el relevo.
El lugar estaba a 20 kilómetros de Las Lajas; los agentes debían tomar la Ruta 21 y seguir por un camino rural.
Galeano estaba en el Escuadrón 31 de Las Lajas, un destino que lo llevaba, como a otros agentes, a moverse por camino rural y arroyos.
Al cruzar el arroyo Romero, crecido por los temporales de las últimas semanas, la corriente lo arrastró.
No quedó solo en el agua: otro gendarme cayó al intentar socorrerlo, pero se puso a salvo al sujetarse de una rama.
Desde el sábado, más de 100 rescatistas lo buscaron con dos helicópteros, drones y buzos tácticos.
Las tareas duraron más de ocho horas hasta que la falta de luz natural obligó a suspenderlas pasadas las 18.30.
Participaron Gendarmería, bomberos voluntarios, la Policía del Neuquén, Defensa Civil, brigadistas y especialistas en rescate acuático.
Las condiciones del arroyo complicaron todo: la secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo, Luciana Ortiz Luna, había advertido que el curso de agua tenía un caudal muy elevado y era difícil de navegar.
La Secretaría de Emergencias y Gestión del Riesgo confirmó el hallazgo mediante un comunicado oficial; el texto informó que el cuerpo apareció varios kilómetros aguas abajo del punto donde se produjo el arrastre.
La distancia entre el punto del arrastre y el hallazgo habla de la fuerza de la corriente y de lo imposible que se vuelve el agua cuando crece.
El hallazgo dejó en conmoción a la fuerza y a los vecinos del lugar, que conocían el riesgo de moverse por la zona cuando el caudal sube.
La Secretaría provincial expresó sus condolencias a los seres queridos y a los compañeros, y destacó la labor de todos los organismos que participaron.
La esposa, la hija y la hermana de Galeano llegaron el domingo y recibieron acompañamiento de una psicóloga.
A pedido de Gendarmería, la provincia puso una ambulancia del SIEN para asistir a los familiares y al personal desplegado.
Cuando el agua se lleva a un hombre que cumplía su tarea, queda una pregunta que no podés responder con protocolos: qué precio tiene, en silencio, el servicio en un país de ríos crecidos.


