En Argentina, el BCRA compró u$s230 millones en las últimas 48 horas y cortó una racha en la que las intervenciones raramente superaban los u$s10 millones diarios. Santiago Bausili le mandó un mensaje al mercado, pero el dólar no se movió: cerró septiembre en $1.516,50, con una suba de apenas 0,6%.
Ese 0,6% quedó por detrás de la inflación minorista que las consultoras estiman entre 1,8% y 2,0% para el mes. En el año, el dólar mayorista subió 4,1%, frente a una inflación de algo más del 23% desde enero. La distancia con el techo de la banda se amplió a 26,5%, el mayor nivel desde el 8 de mayo.
En el mercado se especuló con que esas compras habrían respondido a una liquidación de divisas por parte de la provincia de San Juan, que días atrás había colocado deuda por u$s600 millones. La especulación quedó instalada: ¿por qué el BCRA compró de golpe cuando venía operando con cautela? Las reservas volvieron a estar en el centro del debate.
Un grupo de economistas de la City, desde Martín Redrado a Carlos Melconian, Roberto Cachanosky y Domingo Cavallo, viene reclamando que el Gobierno incremente las compras de dólares para reforzar las reservas. La ex número dos del Fondo, Gita Gopinath, también pidió algo similar. El Gobierno, en cambio, mantuvo una estrategia más cautelosa, con compras diarias promedio de u$s12 millones, hasta que se rompió en las últimas 48 horas.
Las compras promedio del mes se ubicaron en u$s22 millones diarios, muy por debajo del golpe de las últimas dos jornadas. La gran pregunta ahora es qué va a hacer el BCRA con el comienzo del nuevo mes. El riesgo país cerró septiembre en 607 puntos, con una suba del 18% durante el mes.
Para varios consultores, buena parte de esa suba se explicaría por la desaceleración en las compras de reservas. En los bancos se habla de un nuevo escalón estructural en la dolarización de los argentinos. El dato importa porque se vuelve central a la hora de discutir la sustentabilidad del plan económico.
Durante septiembre, la compra de dólares en los bancos habría marcado un ritmo frenético, algo superior al del mes anterior, y sólo superado por la demanda de julio, influida por vacaciones de invierno y el Mundial en Estados Unidos. Ese salto, que tres bancos líderes, públicos y privados, coinciden en señalar, aparece en un momento de intriga sobre la dinámica del plan económico.
Los últimos registros muestran un enfriamiento de la actividad. Las consultoras pusieron sobre la mesa la posibilidad de una recesión técnica, con dos trimestres consecutivos de leve caída. En ese contexto, el Gobierno envió mensajes al mercado local y a Wall Street: no está dispuesto a modificar la estructura del plan.
Esa postura, lejos de ser aplaudida por los financistas, levanta sospechas sobre la imagen con la que el presidente Milei llegará a las elecciones del año próximo. El riesgo país ya superó los 600 puntos y en el mercado temen por una recaída de la actividad. La duda no es menor: si la economía se enfría, ¿vos qué harías con el plan?
El dato duro es simple: el BCRA compró de golpe, el dólar siguió quieto y la dolarización de los ahorristas aceleró. Si el mercado no logra bajar el riesgo país, la cautela oficial puede volver a ser leída como señal de tensión. La pregunta del mes no es si el BCRA interviene, sino cuánto puede sostener el plan sin perder reservas ni confianza.


