Un toque de identidad natural para una ciudad que sabe mostrar lo suyo. Paraná renovó sus letras corpóreas con un diseño que rinde homenaje a la flora característica de la región: jacarandá, lapacho, ceibo y aromito son las flores que ahora dan vida a la propuesta visual.
El rediseño no se quedó solo en lo estético. La intervención incorporó además una mariposa que funciona como banco, sumando un elemento funcional que invita a los visitantes y vecinos a detenerse, fotografiarse y habitar el espacio de otra manera.
Las letras corpóreas son uno de esos puntos de encuentro urbano que, bien pensados, se convierten en símbolo de pertenencia. En este caso, la decisión de anclarlas en la identidad botánica del litoral entrerriano le da un valor extra: no es solo decoración, es un guiño a lo propio, a lo que crece en esta tierra.
El resultado es una postal renovada de Paraná que combina diseño, naturaleza y uso cotidiano del espacio público.


