El barril de Brent superó los USD 110 esta semana, impulsado por nuevos ataques contra barcos e instalaciones energéticas en Medio Oriente. Una semana antes cotizaba cerca de los USD 97. La pregunta que ya circula en el sector energético argentino es simple y directa: ¿cuánto tiempo pueden aguantar las petroleras antes de trasladar esa suba al surtidor?
La respuesta corta es que, por ahora, no hay traslado automático. Las empresas petroleras en Argentina no replican cada movimiento del crudo internacional en el precio de las naftas y el gasoil. En cambio, trabajan con valores promedio del crudo y absorben parte de las diferencias, especialmente cuando la suba parece transitoria. Es una práctica que tiene lógica mientras la volatilidad sea pasajera.
El problema, claro, es cuando la suba deja de ser un episodio y se convierte en tendencia. Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria y exjefe de Gabinete del Ministerio de Economía, lo explicó con precisión: la estrategia de absorción funciona mientras el aumento del petróleo sea considerado circunstancial. “Si los precios altos se mantienen, tarde o temprano la industria local lo tendrá que trasladar”, advirtió.
Desde otra perspectiva, el exsecretario de Energía Gustavo Lopetegui aportó un dato que da algo de margen: según sus cálculos, los valores actuales de los combustibles en Argentina ya reflejan un Brent cercano a los USD 100. Por eso, estimó que deberían pasar varias semanas con el petróleo muy por encima de ese nivel para que la presión llegue efectivamente a las estaciones de servicio.
Dicho de otro modo: el sistema tiene un colchón, pero ese colchón no es infinito. Si la tensión en Medio Oriente escala o se prolonga y el crudo se mantiene por encima de los USD 100 durante semanas, el margen para no tocar los precios se reduce hasta desaparecer. En ese escenario, el traslado al surtidor sería prácticamente inevitable.
Por el momento, todo depende de la duración de la suba. Si las tensiones geopolíticas se aplacan y el Brent retrocede, las petroleras podrían seguir absorbiendo la diferencia sin mayores consecuencias para el bolsillo. Pero si el precio internacional se sostiene en estos niveles, el debate sobre un aumento en las naftas dejará de ser hipotético para volverse urgente.


