Un abrazo y mucha bronca acumulada. Esta mañana, padres de alumnos de la escuela primaria de La Criolla rodearon simbólicamente el edificio escolar para reclamar por las obras que, dos meses después del desastre, todavía no empezaron. El mensaje fue claro: los chicos no pueden seguir yendo a clases un solo día por semana.
Todo arrancó el 18 de julio, cuando un temporal feroz voló parte del techo del ala norte del establecimiento. Una galería interna y tres aulas —las de 2°, 5° y 6° grado— quedaron inutilizables de un día para el otro. Desde entonces, los 270 estudiantes de la escuela se las arreglan como pueden: comparten un aula y el comedor dividido en dos sectores, rotan por días según el grado y el resto de la semana reciben material por Internet. Desde las vacaciones de invierno, hay cursos que acumularon apenas cuatro o cinco días de clases presenciales.
La directora del establecimiento, Melina Pavón, reconoció que hay situaciones que la exceden. Siete alumnos se fueron a escuelas privadas de Concordia, pero son los menos: la mayoría de las familias no puede afrontar el costo del viaje diario más una cuota privada. Los que se quedan, aguantan.
Ayer, el Director Departamental de Escuelas, Alejandro Ramírez, había anticipado que la cuadrilla que trabaja en la escuela N° 8 “Madame Curie” se presentaría en la N° 64 la semana próxima. Pero esta mañana, cuando los padres ya estaban congregados para el abrazo simbólico, llegaron el propio Ramírez junto a una supervisora y el intendente Ariel Stuker. Las autoridades prometieron que la cuadrilla —actualmente en Villa Zorraquín— llegaría en los próximos días, aunque aclararon que antes ingenieros civiles deben hacer un nuevo relevamiento de los daños.
Eso encendió la mecha. Carolina Panozzo, madre de dos alumnos de la escuela, lo dijo sin rodeos: “Tienen que volver a hacer un relevamiento de los daños. O sea que va para un tiempo largo todo esto”. Y agregó que ya existía un trabajo de recopilación previo: “Estamos como perdiendo el tiempo”. El plazo estimado para la obra completa es de 10 meses, lo que llevaría la finalización a finales del año que viene.
Los trabajos pendientes son varios y de envergadura: restauración del techo, reparación de columnas, instalaciones eléctricas y pisos hundidos por las raíces de árboles que la municipalidad ya cortó. No es un parche, es una obra mayor.
Con solo tres meses de clases por delante —contando el período de recuperatorios—, las autoridades se comprometieron a habilitar dos espacios alternativos para que los chicos puedan tener más días de presencialidad: el club deportivo “Juan Bautista Alberdi” y la Iglesia de La Criolla. Si esos espacios se concretan a tiempo, los alumnos podrían terminar el año escolar con algo más que un día semanal de clases.


