No es una imagen que se olvide fácil: el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, caminando entre bolsas blancas con los cuerpos de 23 presuntos integrantes de las disidencias de las FARC, abatidos durante la Operación Azarías el 30 de agosto de 2026 en Miraflores, Guaviare. El video lo difundió el propio Ministerio de Defensa. La imagen generó reacciones encontradas, y una de las más contundentes llegó desde la Defensoría del Pueblo.
Iris Marín Ortiz, defensora del Pueblo de Colombia, salió a cuestionar con dureza la forma en que el mandatario comunicó los resultados del operativo. No cuestionó la acción militar en sí, sino el gesto: exhibir los cadáveres como escenografía de una declaración pública. “No recuerdo haber visto a un presidente caminando entre los muertos y sintiéndose orgulloso de esas muertes“, afirmó la funcionaria.
El argumento central de Marín es que el Estado no puede competir con los grupos armados en crueldad ni en capacidad de generar miedo. “El Estado y el Gobierno no pueden dejarse llevar por una competencia para demostrar quién puede ser más cruel. No pueden disputar con los grupos armados quién produce más miedo, quién humilla más al adversario o quién convierte la muerte en demostración de poder“, sostuvo, citando la Constitución y el derecho internacional humanitario como marcos irrenunciables.
La defensora también apuntó contra un portal web habilitado por el gobierno que contabiliza los milicianos abatidos durante la gestión de De la Espriella, y advirtió sobre el riesgo de repetir errores históricos. La referencia a los “falsos positivos”, las ejecuciones extrajudiciales que mancharon a las Fuerzas Militares colombianas en décadas pasadas, fue explícita: “Colombia conoce demasiado bien esta historia“.
Marín pidió que los indicadores de seguridad prioricen vidas salvadas y derechos garantizados, y cerró con una advertencia que resuena más allá de Colombia: “La humanidad aprendió, después de guerras y violencias extremas, que deshumanizar al adversario termina también deshumanizando a quien ejerce el poder“.
El operativo que desató la polémica dejó un balance oficial de 23 muertos y seis capturados, en un golpe contra el Frente Carolina Ramírez, estructura vinculada al alias Iván Mordisco. La acción fue celebrada por el gobierno como un éxito militar; la discusión sobre cómo se comunica ese éxito, en cambio, sigue abierta.


