A la soja, la carne y los arándanos, Entre Ríos le sumó una exportación que no pesa, no se embarca y no depende del clima: el conocimiento. Por primera vez en la historia, las exportaciones argentinas de Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) superaron la barrera de los 10.000 millones de dólares, generando un superávit de 625 millones de dólares, según datos del Ministerio de Economía de la Nación.
La provincia tiene su propio motivo para celebrar. El empleo registrado en Entre Ríos dentro del sector tecnológico creció un 4 por ciento en 2025, muy por encima de la media nacional, de acuerdo con el Observatorio de Estudios Económicos del MiradorTec. No es un número menor: significa que el talento entrerriano está siendo elegido, y pagado en divisas genuinas, por empresas y clientes de otras partes del mundo.
Fabián Boleas, presidente de la Fundación MiradorTec y ministro de Economía y Servicios Públicos de la provincia, lo puso en términos concretos: «A la carne y los granos, Entre Ríos hoy le suma exportar conocimiento: divisas genuinas, sin mover una tonelada y sin depender de una cosecha. Talento entrerriano que el mundo elige y que hace más competitivo a todo lo que ya producimos».
El MiradorTec es el centro tecnológico detrás de estos datos. Creado hace menos de un año, se autofinancia con los ingresos de las empresas y proyectos que incuba, y ya logró un reconocimiento nacional que lo convierte en destino frecuente de referentes del mundo tech y de los negocios. Carlos Pallotti, director del centro, subrayó el doble impacto de estas exportaciones para una provincia como Entre Ríos: generan divisas genuinas y, al mismo tiempo, confirman que lo que se produce acá tiene valor afuera.
El dato de fondo es este: la economía del conocimiento ya no es un horizonte lejano ni un privilegio de las grandes ciudades. Entre Ríos está construyendo, con resultados medibles, un perfil exportador que complementa su histórica base agropecuaria con sectores de alto valor agregado y empleo calificado.


