No fue un tropiezo aislado. Diarco cerró definitivamente otra sucursal y ya acumula tres ceses de operaciones en menos de un mes, en lo que empieza a parecerse a un achique sistemático de la cadena mayorista en la región.
La última baja dejó en la calle a cerca de 30 trabajadores, que se suman a los afectados por los cierres anteriores. Porque esto no empezó ahora: antes de este último golpe, Diarco ya había clausurado sus locales en Gualeguaychú y en Concordia, dos plazas con peso propio en el comercio entrerriano.
Tres locales en treinta días. El número habla solo y la pregunta que nadie en la empresa parece querer responder es cuántos más van a seguir. Cada cierre arrastra familias, alquileres, proveedores locales y toda una cadena que se corta de un día para el otro.
El sector mayorista venía sosteniendo un equilibrio frágil en un contexto de consumo deprimido y costos que no paran. Pero lo que muestra el caso Diarco es que ese equilibrio, para algunos actores, ya se rompió. Tres sucursales menos, decenas de empleos perdidos y una señal que el mercado va a leer con atención en las próximas semanas.
Por ahora, no hubo comunicado oficial de la empresa ni precisiones sobre si el proceso de achique continúa o si estas son las últimas bajas. Lo que sí es concreto es que los trabajadores despedidos enfrentan una situación urgente mientras esperan definiciones que, hasta el momento, no llegaron.


