miércoles, septiembre 2, 2026
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La UIA alertó: la industria perdió 90.000 empleos desde 2023

Noventa mil puestos de trabajo. Ese es el número que Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), puso sobre la mesa en el Día de la Industria: la cantidad de empleos asalariados registrados que el sector perdió desde agosto de 2023. Un dato que no admite eufemismos y que el titular de la entidad fabril más representativa del país eligió como eje de su discurso ante más de 200 referentes industriales, autoridades nacionales y locales, reunidos en la planta de Laboratorio Elea, en Los Polvorines.

El diagnóstico de Rappallini fue claro y sin anestesia: la industria se encuentra hoy un 10% por debajo de los niveles de actividad de 2022, con sectores que acumulan caídas de entre 25 y 30 puntos porcentuales. La combinación de una economía que no termina de recuperarse y una apertura comercial acelerada está generando una presión especialmente fuerte sobre los sectores industriales que compiten con el mundo. “La economía no puede medirse solamente por la inflación“, advirtió el presidente de la UIA, en una frase que sonó a interpelación directa a la narrativa oficial.

El argumento central de Rappallini fue que la apertura comercial no pone a competir a toda la economía argentina: pone en la línea de fuego, principalmente, al 25% que produce bienes y servicios transables, es decir, aquellos que pueden importarse o exportarse. Y dentro de ese segmento está gran parte de la industria nacional. El problema es estructural: la industria queda expuesta a precios internacionales pero sigue cargando con costos argentinos. Energía cara, crédito escaso, infraestructura deficiente, contrabando y competencia desleal. La lista es larga y conocida, pero el contexto la vuelve más urgente.

Para no quedarse solo en el diagnóstico, Rappallini propuso lo que llamó “construir un puente“: un conjunto de instrumentos que permitan sostener la actividad durante la transición de la estabilización hacia el crecimiento, sin comprometer el equilibrio fiscal. Ese puente incluye reconstruir el crédito, reducir el costo argentino, garantizar energía a precios competitivos en todo el territorio, combatir el contrabando y modernizar el marco laboral.

El presidente de la UIA también destacó un dato que suele quedar en segundo plano: mientras los servicios aumentaron alrededor de un 400% y el nivel general de precios cerca de un 190% en los últimos dos años, los precios industriales crecieron apenas un 140%. En otras palabras, la industria absorbió costos y contuvo precios, siendo uno de los pilares silenciosos del proceso de desinflación. Un esfuerzo que, según Rappallini, merece reconocimiento y no descalificaciones.

El mensaje de fondo fue político además de técnico: la industria tiene que formar parte explícita del proyecto de desarrollo argentino. Transformar recursos, generar valor, multiplicar riqueza en todo el país. Rappallini pidió que esa convicción se traduzca en políticas concretas, no en declaraciones de ocasión. El Día de la Industria terminó con un reclamo claro sobre la mesa: sin condiciones para producir, los números seguirán deteriorándose.

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