El alcoholismo no solo afecta a quien bebe: destruye vínculos, agota a las familias y deja marcas que duran años. Para eso existe Al-Anon, un espacio de contención y recuperación que funciona en Paraná y que abre sus puertas tanto a quienes buscan salir del alcoholismo como a los familiares y allegados que conviven con esa realidad.
Integrantes del grupo compartieron sus experiencias y lanzaron una invitación concreta: acercarse a las reuniones que se realizan en la capital entrerriana. La propuesta apunta a romper el aislamiento que suele rodear a este tipo de problemáticas, donde muchas veces la vergüenza o el desconocimiento frenan el primer paso.
Los encuentros están pensados para un público amplio. No hace falta estar en crisis para participar: cualquier persona que sienta que el consumo de alcohol de un ser querido le afecta la vida cotidiana puede acercarse. El formato es de reunión grupal, con testimonios reales y acompañamiento entre pares, sin jerarquías ni juicios.
La experiencia de quienes ya forman parte del grupo es el principal argumento de convocatoria. Hablar con alguien que atravesó lo mismo, en un ambiente de confianza, suele ser el primer alivio real para familias que llevan años cargando solas con una situación que las desborda.
Quienes quieran sumarse o necesiten más información pueden comunicarse con los referentes de Al-Anon Paraná para conocer los días, horarios y lugar exacto de los encuentros.


