Cincuenta y ocho países en el mapa, tres años y medio viviendo en Argentina y una ciudad que lo dejó sin palabras desde el aire. Leonid, ruso de 45 años, no es el típico turista que saca fotos desde la vereda: vuela drones, busca la perspectiva que nadie ve y, cuando la encuentra, la guarda para siempre.
Su historia arrancó lejos de acá. Nació en Rusia, empezó a viajar y no paró más. Con el tiempo, Argentina se convirtió en algo más que un destino: se convirtió en su casa. Lleva casi cuatro años en el país y ya recorrió 20 de las 24 provincias. Un ritmo que pocos argentinos de nacimiento pueden igualar.
El momento que lo marcó fue en Paraná. Con su dron en el aire y la niebla cubriendo la ciudad como una manta blanca, la capital entrerriana le devolvió una imagen que no esperaba. Desde las alturas, los techos, el río y la trama urbana aparecieron envueltos en una atmósfera que mezcla misterio y belleza. Para alguien que vio el mundo entero, eso no es poca cosa.
La experiencia dice algo sobre Paraná que muchas veces los propios paranaenses pasan por alto: hay una ciudad fotogénica, cargada de textura, que solo se revela cuando alguien se toma el trabajo de mirarla diferente. Leonid lo hizo, y quedó maravillado.
El viajero ruso sigue recorriendo el país, acumulando kilómetros y imágenes, con la curiosidad intacta de quien todavía tiene provincias por conocer y cielos por explorar.


