No solo maneja autos de carrera: Mariano Werner también pisa el acelerador cuando se trata de causas que importan. El piloto entrerriano se sumó a una campaña sobre el cuidado de niños y adolescentes frente a las pantallas, firmando un compromiso público en el marco de jornadas educativas organizadas por el Consejo General de Educación (CGE) y la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC).
La iniciativa no apunta a prohibir ni demonizar la tecnología, sino a algo más concreto y más difícil: que las familias acompañen activamente a sus hijos e hijas en el uso de celulares, videojuegos, redes sociales e internet. Un gesto simple en teoría, pero que en la práctica muchas veces queda en el camino entre la rutina y el cansancio cotidiano.
La participación de Werner no es un detalle menor. En una provincia como Entre Ríos, donde el piloto tiene una llegada real a pibes y adultos por igual, su respaldo le da visibilidad a un mensaje que suele quedar encerrado en el ámbito escolar. Cuando una figura del deporte pone la firma, el mensaje sale del aula y llega a la cancha, al taller, a la mesa familiar.
La campaña plantea que el problema no es la pantalla en sí, sino la ausencia de adultos referentes que orienten ese vínculo. Los chicos no necesitan que les saquen el celular: necesitan que alguien les explique qué hay detrás de cada red social, qué datos entregan sin saberlo, qué dinámicas de atención y de emoción se ponen en juego cada vez que abren una aplicación.
La articulación entre el CGE y la ACTC muestra que este tipo de iniciativas gana fuerza cuando cruza sectores: educación y deporte, aula y pista, docentes y referentes populares. Es el tipo de alianza que puede hacer que un mensaje llegue donde una circular escolar no llega.


