Casi 46 millones de pesos en plantas ornamentales y árboles, una licitación con una sola oferta, y un Vivero Municipal que supuestamente existe para eso. El combo generó preguntas incómodas en el Concejo Deliberante de Concordia y derivó en un pedido de informes que ahora el Ejecutivo municipal tendrá que responder.
La concejal Yaiza Pessolani Bechet (LLA) fue directa: no cuestionan la licitación en sí, sino su eficiencia en un contexto donde la ciudad atraviesa una situación fiscal y climática compleja. “Se caratula como uno de los más graves de estos últimos tiempos y contamos con un presupuesto acotado”, señaló la edil, quien puso el foco en para qué sirve el Vivero si no puede cubrir este tipo de necesidades.
El pedido de informes se ancla en el decreto Nº 686/2026, del 28 de julio, que aprobó la Licitación Pública Nº 30/2026 para la adquisición de plantas ornamentales, arbustos y especies arbóreas. La Dirección de Presupuesto había fijado una imputación preventiva de $81.600.000, pero en la apertura se presentó una única oferta: la firma Vivero Zordan S.A., por $47.121.100. Tras la evaluación, la Comisión adjudicó por $45.548.100, un 39,51% menos que la estimación original. Una sola empresa, una sola oferta: el dato no pasó desapercibido.
La contratación incluye un listado extenso de especies: ibirá pitá, ceibo, lapacho, timbó, curupí, pata de vaca, guayabos, ñangapirí, pitanga, entre otras nativas, además de herbáceas y ornamentales como verbena, lantanas y petunia. Todo lo que, en teoría, un vivero municipal bien gestionado podría proveer.
El bloque del PJ acompañó el pedido. La concejal Claudia Villalba recordó que hasta 2023 el Vivero producía árboles, plantines y plantas con infraestructura propia, herramientas y personal. Incluso existía el programa “Amigos del Botánico”, con voluntarios que trabajaban en la repartición. Al cierre de esa gestión se entregaron 3.000 árboles, entre ellos remanentes de la Costanera Nébel, donde por cada árbol extraído se debían plantar tres. Hoy, según Villalba, los espacios donde crecían esos árboles funcionan como cementerio de juegos rotos extraídos de las plazas y en espera de reparación.
El contraste es llamativo: en diciembre de 2024 el Ejecutivo municipal anunció para 2025 un programa de plantación de 8.000 árboles junto con herbáceas y gramíneas, con énfasis en especies autóctonas, orientado a restaurar el paisaje urbano, bajar temperaturas, proteger del viento y mejorar el drenaje. En ese mismo anuncio se informó que el Vivero Municipal estaba disponible para proveer plantas a los vecinos. La pregunta que sobrevuela el recinto es simple: si el Vivero existe, tiene presupuesto y personal, y fue presentado como fuente de provisión, ¿por qué fue necesario salir a licitar por casi 46 millones?
El Concejo espera ahora la respuesta del Departamento Ejecutivo, que deberá explicar el estado real del Vivero, qué especies no estaban disponibles allí y cuál es el plan concreto de arbolado urbano para la ciudad.


