Desde las 8 de la mañana de este jueves, los familiares de Noemí Benítez se plantaron frente a los Tribunales de Concordia con carteles, consignas y una sola exigencia: que la Justicia investigue en serio. El grito de «Noe presente» resonó entre las paredes del edificio judicial como una advertencia de que nadie está dispuesto a bajar los brazos.
La movilización se articuló bajo las banderas de «Ni Una Menos» y «Basta de Violencia», y sirvió también para recordar otros casos de femicidios ocurridos en la ciudad. Pero el eje del reclamo fue claro y concreto: la familia de Noemí rechaza que su muerte sea cerrada bajo la carátula de suicidio sin que antes se agoten todas las líneas de investigación posibles.
Los allegados sostienen que hay elementos que no cierran. Cuestionan aspectos vinculados con la documentación médica y con los peritajes realizados sobre el cuerpo, y exigen que el expediente sea tratado como una muerte violenta hasta que las circunstancias del fallecimiento queden determinadas con precisión. No es un capricho: es la diferencia entre justicia y silencio.
Durante la manifestación también trascendió que el abogado Mariano Giampaolo se puso a disposición del caso para brindar asistencia legal a la familia. Un dato que marca que el reclamo tiene cada vez más estructura y que no se va a diluir con el tiempo.
La familia insiste en que necesita respuestas sobre qué le ocurrió a Noemí antes de su muerte. El expediente sigue abierto y la presión sobre el sistema judicial concordiense acaba de subir un escalón.


